Ciudad Juárez.— En el siempre diplomático y fino mundo empresarial —donde los buenos modos suelen durar hasta que alguien dice una tontería—, el presidente municipal de Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, se convirtió este jueves en protagonista involuntario de la más intensa sesión de “retroalimentación” que la frontera ha visto en meses: un monumental abucheo colectivo.
El escenario: un evento del Consejo Coordinador Empresarial.
La causa: el alcalde decidió lanzarse, sin paracaídas y sin salvavidas, a defender a ultranza a la presidenta Claudia Sheinbaum.
El resultado: un concierto de rechiflas digno de semifinal del América–Chivas.
“A riesgo de lo que sea…” —El grito que desató la tormenta
Todo empezó cuando Pérez Cuéllar tomó el micrófono y, con la serenidad de quien cree que va a ser aplaudido, soltó:
“A riesgo de lo que sea. A ver. Yo creo honestamente que tenemos una gran presidenta.”
Si el alcalde buscaba riesgo, lo encontró.
En ese instante, los empresarios juarenses —generalmente prudentes, discretos y más dados al apretón de manos diplomático que a la rechifla de estadio— estallaron en abucheos, gritos y palabras poco aptas para boletines oficiales.
Una voz se escuchó clara entre el tumulto:
“¡Él lo pidió!”
Y vaya que lo pidió.
Cuando el guion no ayuda y el público menos
Intentando rescatar lo irreparable, Pérez Cuéllar remató con su tesis geopolítica:
“A ver, la relación con Estados Unidos de la presidenta ha sido muy inteligente, Canadá…”
Pero los empresarios no estaban ahí para un análisis de política exterior.
El coro de rechiflas volvió a interrumpirlo.
Uno de los presentes lanzó una aclaración casi pedagógica, como si el alcalde estuviera confundiendo el tema de su exposición:
“¡Estamos hablando de lo que pasa en Juárez, con los empresarios locales!”
Pero Cruz insistió, tercamente, como quien se aferra a un guion que nadie quiere escuchar:
“Canadá ya se enfrentó a problemas por esto del spot que sacaron y creo que la presidenta ha manejado muy bien la relación con Estados Unidos…”
Y entonces vino la tercera ola de abucheos.
Ni Sheinbaum se salvó del viento huracanado fronterizo.
El alcalde en modo “escudo humano”
Pérez Cuéllar no sólo defendió a la presidenta… se puso en modo escudero absoluto, dispuesto a recibir flechas, tomates y lo que hiciera falta por sostener el discurso presidencial.
Pero la audiencia —acostumbrada a lidiar con aduanas, aranceles y trámites federales interminables— no estaba para aguantar explicaciones diplomáticas cuando el tema era la situación local.
El alcalde terminó convertido en protagonista de un triste espectáculo:
defendiendo lo indefendible, en el foro menos conveniente y ante la audiencia menos paciente.
Los empresarios pedían respuestas sobre seguridad, economía, servicios y la relación del municipio con el sector productivo.
Pérez Cuéllar contestaba con Canadá, spot, política exterior y “gran presidenta”.
El saldo final
El evento terminó sin violencia, pero con la sensación generalizada de que el alcalde confundió un foro empresarial con una mañanera… y que los empresarios juarenses ya no están dispuestos a aplaudir discursos que no atienden la realidad fronteriza.
Lo único claro es que Cruz Pérez Cuéllar salió del evento con los oídos zumbando y la certeza de que, en política, hay momentos en los que es mejor medir el agua a los camotes antes de meterse a defender al jefe.
Porque en Juárez —como quedó demostrado— el público no perdona improvisaciones, y menos cuando el guion viene desde Palacio Nacional.